La endometriosis, una dolencia femenina ignorada

Publicado en por Christelle

La endometriosis, una dolencia femenina ignorada

La endometriosis es un trastorno ginecológico muy frecuente pero todavía muy poco conocido. Con frecuencia diagnosticada tardíamente, esta patología puede tener serias repercusiones en la vida diaria de una mujer, tanto en el plano físico que psicológico.

Compleja, misteriosa, la endometriosis es una enfermedad crónica que no tiene cura. Concierne a al menos 15% de las mujeres en edad de procrear (es decir, entre 15 y 49 años) bajo formas más o menos extendidas. Se estima que 176 millones de mujeres en el mundo padecerían de esta patología. Si bien ha sido descrita por primera vez en el año 1860 por Carl Von Rokitansky, dicho trastorno sigue siendo un verdadero enigma y, a pesar de numerosas hipótesis, ¡se ignora aún claramente su origen!

¿De qué se trata?

La endometriosis debe su nombre al endometrio, la mucosa muy delgada que tapiza el interior de la cavidad uterina. En la mayoría de las mujeres, al final del ciclo menstrual, cuando no hubo fecundación, los tejidos del endometrio, que se renuevan constantemente, son evacuados durante el período. Pero en algunas, existe un reflujo de parte de estos fragmentos del endometrio, que van a diseminarse y a implantarse en el organismo, principalmente en la cavidad abdominal, es decir, en los ovarios (40% de las endometriosis son endometriosis ováricas), las trompas, los músculos uterinos, los ligamentos, la vagina, la vulva, el peritoneo… pero también en los órganos no genitales como los intestinos, la vejiga, el recto… Estos fragmentos pueden migrar también hasta los riñones y, en ciertos casos, extremadamente raros, ¡hasta los pulmones o el cerebro! Y como estas lesiones endometriosas reaccionan a las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual, cada mes, cualquiera sea su implantación, se degradan y sangran.

Múltiples síntomas

Resulta de ello una cantidad de complicaciones, como la formación de quistes, de tejidos cicatrizales, así como de adherencias (tejido que se adhiere a los órganos y puede unirlos entre ellos)… A pesar de que se caracteriza por un crecimiento anormal, la endometriosis es calificada como una “enfermedad benigna”, al no ser mortal. Y sin embargo, esta patología engendra una multitud de síntomas, ¡que no son nada benignos! Períodos dolorosos y abundantes, ciclos perturbados, dolores abdominales y/o lumbares, náuseas, vómitos, dolores de cabeza, diarreas, estreñimiento, fatiga crónica, fiebre, dolor para orinar, etc. ¡La lista es larga! El dolor siendo un fenómeno complejo y muy subjetivo, los dolores varían por supuesto en cantidad y en intensidad, según las mujeres y el grado de la endometriosis (clasificada de I a IV) y su implantación. Y este trastorno es insidioso: el dolor no es proporcional a la gravedad de la enfermedad.

¿Una enfermedad ignorada?

Sabiendo que los dolores sobrevienen antes y durante las menstruaciones, así como durante la ovulación, la enfermedad deja poco respiro a las mujeres. Además de que tiene también un impacto no despreciable en la esfera íntima ya que conlleva en la mayoría de ellas una dispareunia (dolor en el área pélvica durante o después de las relaciones sexuales) y de que la endometriosis sigue siendo una de las primeras causas de infertilidad en la mujer. Y éste es otro enigma: se ignora por qué cerca de 50% de las mujeres con endometriosis tienen verdaderas dificultades para tener hijos, incluyendo aquellas que sufren de una forma ligera e incluso mínima.

Menstruaciones dolorosas

La mayor parte de las mujeres que sufren de este trastorno comentan su consternación frente a la negación o la trivialización por parte de los médicos. Desde luego, el diagnóstico resulta muy difícil de establecer, en especial porque el examen más confiable es un acto quirúrgico (la laparoscopía). Pero frente a lo que ellos creen ser una “simple” dismenorrea (menstruación dolorosa o difícil), perfectamente normal para ellos, demasiados médicos sólo prescriben una píldora anticonceptiva, que enmascara la enfermedad, la cual puede evolucionar luego tranquilamente. La resonancia magnética puede ser también de gran utilidad para la evaluación de la endometriosis, en particular por sus propiedades de caracterización de tejidos, su alta resolución y su capacidad multi planos, sin embargo el tipo de diagnóstico no es aún muy utilizado en Latinoamérica.

Los diferentes tratamientos

Sin embargo, se sabe ahora que un diagnóstico y un tratamiento precoces son la mejor solución para controlar la enfermedad. Pero desgraciadamente, se la sigue detectando recién cuando se encuentra en un grado avanzado, y con frecuencia cuando las mujeres quieren embarazarse y no entienden por qué no lo logran…

Si bien se puede tratar la endometriosis con cirugía y/o con medicamentos, no existe hoy en día ningún tratamiento definitivo. Los medicamentos disponibles (algunos contraceptivos o progestativos) se dirigen a bloquear el funcionamiento de los ovarios y, por ende, reducir los dolores y evitar la diseminación de los tejidos endometriales. En los casos más sencillos, algunos pueden inclusive disminuir el tamaño y la cantidad de las lesiones.

La endometriosis, una dolencia femenina ignorada

Secuenciación genómica de la endometriosis

Algunos estudios científicos sugieren la existencia de un factor genético responsable de la endometriosis. De hecho, los avances de la secuenciación de alto rendimiento permitieron, entre otros, la identificación de variantes de algunos genes, marcadores de riesgo de la endometriosis. Estas variantes del gen DNMT3L multiplicarían por 7 el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

A futuro, estas investigaciones deberían permitir a los médicos establecer diagnósticos más precoces y precisos.

Efectos indeseables de los tratamientos

Se puede también provocar una menopausia artificial con inyecciones mensuales de un análogo de la Gn-Rh (hormona que bloquea el funcionamiento de la hipófisis y permite de esta manera hacer descansar los ovarios). Pero dados los efectos indeseables de este tratamiento, similares a los de la menopausia, y el riesgo de desmineralizar los huesos, sólo puede ser prescrito por períodos cortos.

La cirugía, una solución concluyente

En cuanto a la cirugía, el objetivo es el de quitar o quemar las lesiones. Pero dada la disparidad de estos tejidos y de su implantación, esta cirugía puede llegar a ser delicada, ya que se busca eliminar una mayor cantidad de lesiones mientras se intenta preservar los órganos afectados y próximos. Es por ende imprescindible acudir a un cirujano experimentado y especializado en esta patología. Lamentablemente, si esta cirugía ofrece en general buenos resultados, no garantiza las recidivas, meses o años después. Por esta razón, en los casos de endometriosis severa y profunda, a veces no queda más que recurrir a la ablación parcial o total del o de los órganos afectados, en particular si la enfermedad afecta los ovarios o las trompas.

Una falta de reconocimiento

La mayoría de los seguros de salud no reconocen la endometriosis como una afección de larga duración y no la cubren. Fuertes dolores mes a mes, tratamientos largos, numerosas operaciones – con sus riesgos inherentes –, posibilidad de infertilidad, incomprensión, e incluso rechazo por parte de los familiares y amigos, que piensan encontrar evidencias de hipocondría… Son muchos los obstáculos que pueden conducir una mujer afectada por la endometriosis a un profundo malestar, no sólo físico, sino también psicológico. Es importante que los médicos se vayan capacitando acerca de este complejo y doloroso trastorno, y que las mujeres que lo padecen busquen ayuda a la brevedad posible.

 

La endometriosis, una dolencia femenina ignorada

Basta de trivializar el dolor

Durante el congreso mundial de la endometriosis en septiembre de 2011 en Francia, un estudio dirigido por el profesor Chapron, jefe del servicio de ginecología-obstetricia y medicina de la reproducción del hospital Cochin en París, permitió establecer una relación entre la endometriosis y la toma de píldora anticonceptiva. Este estudio, llevado a cabo durante 5 años con más de mil mujeres, ha revelado que las mujeres que comenzaron a tomar la píldora en la adolescencia con el objetivo de calmar períodos dolorosos, llegan a sufrir de endometriosis severa cuatro veces más frecuentemente que las demás. Por supuesto, el estudio no cuestiona la prescripción de una contracepción pero preconiza una mejor consideración del dolor en las adolescentes a fin de detectar una eventual endometriosis lo antes posible. Asimismo, este estudio tiende a demostrar que el dolor provocado por la menstruación suele ser demasiado trivializado por los médicos. Al contrario, en ningún caso es normal sentir dolor.

Algunas de nuestras fuentes:
http://nyp.org/espanol/library/women/endome.html
http://www.inserm.fr/thematiques/biologie-cellulaire-developpement-et-evolution/dossiers-d-information/endometriose
http://sogc.org/fr/publications/endometriose/
http://www.endometriose.ch/fr

Etiquetado en Salud y bienestar

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